Fabrizio vaga por la ciudad,
entra un cine donde ponen UNA MUJER ES UNA MUJER,
a la salida se encuentra con un amigo y se van a un cafe-pool.
Amigo: Fue capaz de inventar a una mujer así.
Dentro de 20 años Anna Karina será lo que Louise Brooks es hoy para nosotros.
Representará toda una era, ¿verdad?
Ése es el milagro del cine para mí.
Nada te hace conocer mejor el año 1946 que el dúo Bogart-Bacall en "El sueño eterno" de Hawks.
Te aburro, ¿verdad?
No, perdona... estaba pensando.
En el cine también tenías la cabeza en otra parte. ¿verdad?
Ni siquiera recuerdo la película que he visto.
Acabo de entrar, he estado vagabundeando durante una hora.
Llegué a las 6. Ahora son las 10...
La he visto dos veces.
No puedo soportar algunas películas.
"Vértigo" 8 veces.
"Te querré siempre" 15,
¿y vives sin Hitchcock y Rossellini?
¡Eres un adicto!
¿Me estás sometiendo a juicio?
Dices que Resnais y Godard hacen películas entretenidas.
"Una mujer es una mujer" es más comprometida que las películas de Lizzani, e incluso que las de Franco Rosi.
¡Estás loco! Explícate.
¿O me estás tomando el pelo?
El cine es cuestión de estilo y el estilo es un problema moral.
No me escuchas, ¿qué pasa?
Estoy enamorado.
Entonces es una cuestión de contenido. Y ya no de estilo.
Nunca antes me había ocurrido.
No sabía lo que significaba estar implicado.
Cuéntame.
Estoy confundido.
¿Creías que el amor era una superestructura?
Una mujer es una mujer.
Ocurren cosas en la vida que no entendemos inicialmente, pero que son importantes y nos cambian.
Un "travelling", por ejemplo es estilo, pero el estilo es un principio moral.
Recuerdo un "travelling" de Nicholas Ray de 360 grados, que es uno de los más elevados momentos morales, y, por tanto, comprometidos, de la historia del cine.
Un "travelling" de 360 grados...
Eres un reaccionario.
... 360 grados de moralidad.
Tal vez debería reírme, pero no puedo.
Sólo soy un pelma que hace listas de películas, y esta noche necesitas estar solo.
Quizá tienes razón. Me voy.
Coge mi bufanda.
Hace frío fuera.
No importa.
¡Vivo cerca!
Quiero que la cojas.
¡Acuérdate, Fabrizio!
¡No se puede vivir sin Rossellini!
Vemos a Gina por las calles de Parma, se detiene en un quiosco y compra todas las revistas del mostrador. Hay un hombre la mira y la sigue por la ciudad.
Se cambia de escena y ambos salen de una pension.
Aparece, fatigado, Fabrizio:
¡Gina! ¡Leche, ya era hora!
¿Dónde has estado?
He estado buscando por medio Parma.
Éste es... ¿cómo te llamas? ¿Carlo?
El hombre dice timidamente: Luigi...
He ido a Otello, a Alpi, debajo de los arcos,...
por todas partes...
Fabrizio de repente se interrumpe, los mira, mira el cartel de la pension, se gira y se marcha.
¿Hola?
¿Eres tú?
¡Sí, soy yo, Gina!
No, te juro que no estoy en Milán.
Te estoy llamando desde Parma.
He recibido tu carta.
El tiempo es agradable y estamos bien.
¡Deja las trivialidades!
Mira por la ventana.
Ya hay luz.
Son casi las 4 de la mañana.
Estoy en una habitación que no es mía.
¡Esperando que llegue la mañana!
No, no estoy bien.
Ya sabes que no soporto
las habitaciones pequeñas.
Esta habitación...
¡No la conozco!
Está tan vacía.
¡Me da miedo!
Nada excepto 4 paredes blancas.
En mi casa, cerca de la cama,
¿te acuerdas?
Hay una lámpara encendida
toda la noche.
Aquí no hay ninguna lámpara.
¡Sólo un candelabro enorme!
Es culpa tuya,
que me has obligado a irme.
¡Tú eres quien me ha mandado aquí!
No es cierto
que no sea capaz de vivir sola.
Me tenías a tu cuidado,
¡teníamos que seguir!
Podía ir a verte todos los días.
Pero quizá tú no querías volver a verme.
¡Aquí no me conoce nadie!
Estaba en la cama a medianoche, pero en lugar de dormir empecé a oír todos los relojes de la ciudad.
La una, las dos, las tres en punto...
Porque siempre estoy aquí desvelada
También hay unos chicos que hablan debajo de mi ventana.
No se van a dormir nunca.
Sí, pero quién va a oírme si esta habitación está en la otra punta de la casa.
Lo siento, debo haber despertado también a tu mujer.
Ya casi está amaneciendo.
Creo que no llegaré a ser capaz
de dormir en esta casa.
¡Escucha!
¿Puedes oírlo?
Un coche que pasa.
Por supuesto, estoy mirando al espejo.
Un monstruo descascarillado.
No quiero peinarme el pelo.
Ya te lo he dicho.
¡Si pudieras verme la cara!
¿Un baño? ¿Ahora?
No tengo ganas.
¡Dices éso para deshacerte de mí!
De acuerdo.
No te enfades.
Por favor,... ¿crees
que puedo volver a Milán?
Estoy abriendo la puerta.
¡No cuelgues!
¿Me dejarás volver?
¿Puedo volver?
La madurez lo es todo.
Hace unos días alguien vino a buscarme.
Me lo dijeron los vecinos.
Sobre las 10:30 de la mañana, estaba en el colegio.
Un chico en bicicleta, no dijo su nombre...
Me dijeron que era rubio...
¿Una bicicleta verde?
No lo sé, podría preguntar a los vecinos.
Era Agostino.
¿Agostino vino a verme?
Le había prometido que te lo presentaría.
Estaba preparado, ansioso.
Siempre quería que le hablara de ti y de nuestras discusiones.
Estaba preparado.
Creía que odiaba a todo el mundo, pero sólo se odiaba a sí mismo.
Es como si se hubiera matado.
Fue un accidente, no tienes derecho a hablar así.
Vivía solo.
Murió solo.
Lo peor que le puedes decir a alguien es que no te crees su dolor.
Era un chico simpatico, de Fidenza.
Inteligente, el que entendía más.
Lo se, soy ingenuo.
Durante 17 años he insistido con ese ensayo del 25 de abril.
Los italianos nunca han sido capaces de entender estas cosas.
Mejor, pueden entender, pero olvidan con rapidez.
Con demasiada rapidez.
Eras muy joven en 1945.
¿Ya enseñabas?
Fue mi primer año.
¡Qué año, 1945! ¡Tenía una enorme confusión en la cabeza!
Sólo vales para ordenar cosas en la cabeza de otra gente.
Orden...
No sabría qué hacer con tu orden.
Aceptas el mundo como te viene.
La vida no es orden.
Sería terrible si lo fuera...
No debemos... no podemos aceptarlo.
Queremos cambiarlo.
¿Qué puedes cambiar?
No puedes cambiar a una persona.
Ni siquiera a una.
Eso va por mí también, porque nunca cambiaré.
No vas al paso de la Historia,...
porque la Historia va en esa dirección.
La Historia es el tiempo, ¿no?
Monja, novia, viuda, solterona... ¡monja!
Sé que el tiempo no existe.
Éso es hermoso, pero no es nada nuevo.
Has leído a Proust y...
Conozco una historia más antigua que Proust.
Érase una vez que había un viejo sabio...
...como él...
Vagaban por los campos.
Un día el viejo sabio le dijo al joven:
"Tengo mucha sed, ¿me darías un vaso de agua?"
El joven dijo: "Sí, claro."
Siguiendo el camino encontró una fuente.
Más allá de la fuente vio un pueblo,
un pueblo maravilloso que le fascinó.
En ese pueblo conoció a una chica,
Se casó con ella, tuvieron muchos hijos y estuvo con ella durante 20 años.
¡Tramposo, ya te lo sabías!
20 años después apareció una plaga terrible.
Todos murieron y sólo él sobrevivió.
Para entonces ya se había hecho viejo.
Desesperado, empezó a vagar por el campo.
Caminó mucho y llegó al sitio en el que había dejado al viejo sabio.
¿Y a quién vio?
Al viejo sabio, que aún estaba allí sentado y le dijo:
"¡Te ha llevado mucho tiempo conseguir un vaso de agua!
¡He estado esperando toda la tarde!"
El tiempo no existe.
¿Entiendes?
Para el discípulo había pasado toda una vida.
Mientras que el viejo seguía esperando su agua.
La sabiduría nunca ha impedido que el pueblo se muera de hambre.
¡Ya estás hablando como un libro impreso otra vez!
Creía que vosotros dos siempre estabais de acuerdo.
¡Pues claro! Discutimos porque estamos de acuerdo.
Yo me aburriría.
Bueno, he entendido que los únicos con los que podrías discutir son aquellos que comparten tus ideas.
Soy un camaleón, las ideas de los demás me hacen cambiar de color.
¿Qué significa éso?
Tal vez estás tan segura de ti misma que puedes recibirlo todo sin perder nada.
Tienes razón, hablo como un libro impreso.
Tengo que hablar como un libro impreso para ser convincente.
¡Pero no olvides que son los libros que me das! Y me los creo.
Cuando estoy aquí me siento como si estuviera en mi guarida.
¿De verdad?
Eres la primera persona que he traído aquí, es un privilegio.
Gina juguetea con la radio: No funciona.
¿Estás segura?
Está rota.
Fabrizio se acerca: Mira.
Golpea la radio.
¡Eres idiota!
¡Destroza-radios!
¡No es tuya!
La radio comienza a funcionar.
Fabrizio se aleja y coge un cuaderno.
¿Qué haces?
Cierta gente hace cosas por pasión.
Su vocación es enseñar.
Pero él ha comprendido que sólo a los niños se les puede enseñar.
Fabrizio comienza a leer de un cuaderno:
"Nuestro profesor nos ha explicado que la palabra 'libertad' significa justicia y democracia. El 25 de abril del año pasado el fascismo terminó y es..."
Gina comienza a leer de otro cuaderno:
"La única obligación que tenemos con la Historia es reescribirla.
Cuando hayamos entendido completamente las leyes científicas que rigen la vida descubriremos que la única persona con más ilusiones que el soñador es el hombre de acción. Pero los hombres son esclavos de las palabras. Braman contra el materialismo, y olvidan que no ha habido ninguna mejora material que no haya espiritualizado el mundo. Y han sido escasos los despertares espirituales que no hayan desperciado las capacidades del mundo con esperanzas estériles."
"También nos explicó que tenemos democracia porque los partisanos murieron y que será difícil porque la democracia es como el campo, que necesita ser atendido todos los días.
Nuestro profesor es de la ciudad pero nos hace escribir sobre el campo."
"Ensallos" y "provlemas",
ambos mal ortografiados.
Cesare: Qué sorpresa, no te esperaba hoy.
Gina, este es Cesare.
¿Ésta es tu tía de Milán?
Sí, soy la tía de Milán.
Gina tose.
El humo, ¿eh?
Sí... ¡el humo!
Los hornos Franklin son todos así.
¿Vamos a quedarnos aquí de pie?
¡Perdón!
Venid al comedor.
¡No! Mejor no, es un caos terrible.
Señorita, Sientese.
Conozco a la chica que vive enfrente.
¿En la torre?
Yo también la conozco, Evelina.
La alquilan, son pobres.
Es amiga mía.
¿Qué hay para beber?
Tengo un poco de vino blanco dulce.
O algo de "Strega" o "Kummel".
No, se me sube a la cabeza.
Toma un poco de vino.
Es como el agua, muy ligero.
Te gustará.
¡Yo no voy!
¡Tú te vienes!
Debes seguirme a todas partes.
Fabrizio lleva a Gina a un pueblecito, ambos entran en una iglesia y Gina se sientra frente a un agujero.
Es una "cámara oscura", un truco con espejos.
Es mágico, pero es real.
¡Con todo, es mágico!
Gina mira al agujero mientras Fabricio sale corriendo.
Vemos una plaza en color y, por un lateral,
aparece Fabricio que corretea y hace payasadas.
Sé que eres feliz, pero no durará.
Fabrizio, siento que no durará.
Es inútil...
Al final me recordarás como si estuviera muerta.
Luego, después de un tiempo,...
me olvidarás por completo.
Terminarás por odiarme.
¿Se me puede echar la culpa?
¡Nunca te he prometido nada
y no puedes echarme la culpa!
Te quiero.
Te quiero a pesar de que nunca te lo diré.
Eres mil...
... diez mil veces...
¡mejor que yo!
Y no soy nada.
No valgo nada.
Robaría este truco que me permite
hablar contigo cuando no estás aquí.
¿Dónde estás?
Entra Fabricio corriendo:
¿Te ha gustado la película?
Bonita, ¿verdad?
Para ser "cinema-verite"no estaba mal.
En color...
Aquí los domingos venían a ver
la película sobre chicas que iban a misa.
Luego estaba la feria,...
los acróbatas, los osos danzarines.
No cambiaría este momento por ningún otro.
Incluso si ha pasado, no me importa.
Lo perdonaré.
No soy como tú.
No soy valiente, soy cobarde.
Nunca adivinarás lo que me gustaría.
Me gustaría...
... que nada se moviera.
Todo tan estático como en un cuadro.
Con nosotros dentro, también estáticos.
Mira.
Ya no más mayo,...
junio, julio,...
agosto, septiembre...
¡Septiembre!
Quién sabe dónde estaremos en otoño.
Titulos sobre impresionados:
En una mañana de Semana Santa, las campanas desencadenadas volaban por la ciudad.
Estaban profundamente dormidos.
Siguieron durmiendo.
Un gran escándalo porque en la casa todos estaban listos para ir a misa.
En el salon familiar la abuela leyendo periodico:
"Salan confesó en la cárcel: '¡Todo se desmoronó a nuestro alrededor!'
El General Salan fue llevado a la cárcel con las esposas puestas.
De repente..."
Padre: ¿Dónde está mi mujer? ¿Dónde está tu madre?
Fabrizio: Debe estar descansando.
Abuela: Los ravioli han salido mejor que en Navidad.
Habrá sido por el relleno.
Gina: Siempre se come demasiado en Parma.
Primero comes y luego hablas sobre lo que has comido.
Un doble esfuerzo, como comer dos veces.
Fabrizio: Piensa hoy, Domingo de Ramos, ¡mucha gente en Parma no se levantará de la mesa entre la comida y la cena!
“Las 24 horas del Lambrusco".
Padre hacia la abuela: Los granjeros estarán contentos, está lloviendo otra vez.
Nunca tienen bastante, ¿verdad, mamá? ¿mamá? ¿mamá?
La abuela duerme
Gina pone musica.
Padre: Me voy a la cama. Despiértame a las 4.
Sigue la musica, la abuela duerme.
Gina y Fabrizio bailan y se besan.
Entra el hermano pequeño.
Gina hacia el hermano pequeño: Ahora podemos bailar.
Hermano: ¡Pero no sé!
Gina: ¡Venga, vamos a bailar!
Hermano: ¿Cómo voy a bailar? ¿como un oso danzarín?
Despues ella se levanta y se viste.
Incluso querías ver cómo me vestía.
Mientras me pongo las medias.
Mientras me pongo las bragas.
¡Que cosa mas extraordinaria!
¿Te he decepcionado?
¡Dí la verdad!
No seas graciosa.
Se puede amar incluso esas cosas que las mujeres suelen esconder.
Tu madre es más alta, es distinta.
Olvídalo, Gina.
Está hecha como yo.
¡Porca miseria, está lloviendo fuerte!
También es culpa tuya, ahora eres un hombre.
Somos iguales.
Una Semana Santa con lluvia...
¡Qué aburrido!
Cuando llueve a esta hora empiezo por tirarme a la cama.
¿Por qué me has puesto la mano en la boca?
¿Te molestaban mis gemidos?
No quería que nos oyeran.
¿Quién podría oírnos?
Allí. Si estamos callados podemos oír levantarse a las mujeres.
¿Qué mujeres?
¡Las doncellas y la abuela!
¿Estás loco? ¿Dónde estamos?
En la parte de atrás del edificio.
Antes era una imprenta, ahora está vacío.
Solía jugar aquí, solo.
Me alegro de que ocurriera aquí.
¿Lo sientes?
¡No!
¿Quieres irte a casa?
¡No!
¡Espera, Mira!
Ven a ver.
Leemos en un cartel Giambattista Bodoni.
Ese nombre solía darme risa.
Me hacía pensar en Laurel y Hardy.
Me lo imaginaba como un hombre gordo.
El Sr. Bodoni...
Primero,... perdóname.
Y, por favor, no hagas preguntas.
Estoy muy sensible. Me siento
como si estuviera en la cárcel.
No sé si sientes curiosidad
o si es otra cosa, algo más.
Ya me he fijado en que te has fijado.
Tu cara de pronto se ensombrece,
y luego se ilumina de pronto.
Sólo hay una cura para mi dolor.
Los otros.
La gente... Tú.
La "medicina del aburrimiento"
me ha conducido hasta aquí.
Desde el lejano Milán.
Corriendo en paralelo con
las mansiones que relampaguean al paso.
Las nubes persiguen otras nubes.
Tú me persigues mientras te persigo.
Mi sobrinito de Parma.
Sin decir nada te lo he contado todo.
No hagas preguntas.
No hagas preguntas...

¿Qué haces?¿No vienes?
Vete tú, yo me quedaré al sol.
Le dije a Cesare que vendrías.
¡No! No me hagas esperar una hora.
Sólo diré hola.
Gina se queda sola sentada en un murete.
Caen piedrecitas cerca de Gina, viene de lo alto de un torreon.
¡Te he visto!
Es inútil esconderse.
Asoma una niña:
Estoy encerrada.
Baja, o se lo diré a tus padres.
¿Cómo? Se han ido todos.
Aquí no hay nadie.
Gina se acerca al porton de la casa:
Sé que estás ahí.
¡Sal!
¿Por qué no respondes?
La niña asoma en lo alto del muro:
¿Dónde ha ido tu novio?
¿Por qué no te peinas?
Pareces una bruja.
Tienes un pelo tan bonito.
Esta es la calle de los novios.
Conozco un sitio bonito.
Hay muchos árboles.
¿Quieres que te lo enseñe?
¡Lucia cose el lino,
da la vuelta al papel
y ve a Arlequín!
Arlequín salta y baila...
¿Quieres enseñarme éso?
¿Cómo es?
Es Lucia que cose el lino,...
da la vuelta al papel...
(La niña sigue cantando)
... y ve a Arlequín...
¿Cómo te llamas?
(La niña sigue cantando)
¡Para!
(La niña sigue cantando)
¡Para!
(La niña sigue cantando)
Basta.

Un pequeño quiosco-café anochece:
Siempre es un error volver.
Las cosas nunca son lo mismo.
Ni la gente, ni los lugares...
Qué tardes tan largas.
Qué largas son las tardes en Parma.
Esta noche vuelvo a Milán.
Todo lo que me queda es Cesare.
Al menos está aquí.
Me siento como un gorrión en Piazza Grande.
Los que picotean debajo de la estatua de Garibaldi.
¡Cesare es mi Garibaldi!
Incluso él tiene un pedestal.
Me quedaré muy solo si te vas.
¡Pero no lo harás!
A las tías deberían respetarlas
y dejarlas en libertad.
¡Es tan difícil que te entiendan!
Debes permanece por mí,
pero debes quedarte por ti misma.
Comprendo.
Debo quedarme para aprender italiano.
Luego me iré.
Para siempre...
Pero ahora tienes que fingir que me necesitas.
Es una mentira...
... pero lo haré.

¿Por qué estás tan callado?
¡Habla!
No me mires así.
Es inútil, ¿qué puedo hacer?
¡Quería hacerte reír!
No pienses más en ello.
¿No lo entiendes?
¡Si te lo digo es porque lo sé!
Incluso en el funeral... de mi pad...
De tu abuelo.
He soñado con su muerte a menudo.
En el sueño yo también me moría.
Pero me lo maginaba de una manera diferente.
Porque la realidad es mucho peor.
Uno piensa en ello, se prepara para ello.
Uno se prepara
...¡y entonces no es capaz de afrontarlo!
No se puede encajar esa clase de dolor.
Lo habrías entendido.
Ni siquiera me vestí de negro.
No creí que importara.
Estaba tan cercana a él.
Es asombroso hasta qué punto te sientes viva
cerca de la muerte,
hasta qué punto no puedes compartir
la muerte con los muertos.
Entra con ellos en su ataúd.
¡Te sientes más viva que nunca!
Necesitas moverte.
Hablar.
Mover los brazos, las manos...
Y yo quería consolarte.
El padre abre la puerta de Fabrizio:
Yo no voy.
¡No te pongas así!
Vete, yo me quedo con él.
Gina y Fabrizio se quedan solos en el coche.
¿Qué estás haciendo?
Nada...
Busco una salida de aquí porque
no te das cuenta de que existo.
¿Qué haces todo el día en Milán?
Nada...
Transmito pensamientos.
¡No fallo nunca!
Toco el triángulo.
Me baño 3 veces al día.
Siempre lloro,...
siempre me río.
…
La última vez que nos vimos fue en otro funeral.
No hablamos, me fui sin despedirme de ti.
Me ayudaste con el abrigo, ¿te acuerdas?
He estado todos estos años en Milán, ¿dónde creías que estaba?
A veces hablaban de ti.
Eras pequeño y yo estaba creciendo.
¡No creo que vaya a crecer más!
No me gustan los mayores, los adultos, nunca son atractivos.
Ni siquiera yo soy atractiva.
Ni un poquito.
¡Tú tampoco! ¡No escuchas, pero al menos podrías mirarme!
¿Sabes montar en bicicleta?
¡Pues claro, antes corría!
¿Alguna vez te escapaste de casa?
No lo necesitaba.
Basta con quedarse en casa cuando los demás salen.
Y si los demás se quedan en casa...
...¡entonces tienes que escaparte!
Me hice famosa por cosas así.
Pero ya no impresionan a nadie, todo el mundo se ha acostumbrado.
Lo siento...
"Agostino era rubio. Su pelo era como las plumas de un canario."
¿Es eso lo que dijiste?
Me gustaría que alguien hablara de mí como tú hablas de él.
Pero no ocurrirá nunca.
Así que lo hago yo misma.
Lo siento.
Estas condolencias llevan tanto tiempo.
¿Qué dicen?
¡Las mismas frases hechas de siempre!
…
¿Por qué no te gustas a ti misma?
¿Por qué no te gustan los adultos?
¿Quién te ha dicho eso?
Me gustan mucho.
Alto, rubio...
No es cierto que sepa montar en bicicleta.
…
Me caigo.
Agostino era rubio, de pelo fino.
No parecía pelo.
Se parecía más bien a las plumas de un canario.
Tenía una perilla rubia y rasgos finos.
Como un noruego, pero con ojos de loco.
Como un autoestopista de esos.
Sabes que todavía estoy aquí.
Agostino cambia de escuela todos los años.
Incluso dos veces al año si le expulsan.
Sus padres dicen que todos los internados son iguales.
Todos son buenos, siempre que estén en Suiza.
Sólo tiene 20 años, pero es una leyenda viva.
La gente decía de todo sobre él, era como un mito.
Incluso Agostino creía en su propio mito.
A veces utilizo las palabras de Cesare, en vano,
con la esperanza de que sean más claras que las mías.
Y pensar que ni siquiera yo, con la pretensión de ser su profesor,
he entendido jamás nada acerca de Agostino.
Se escapaba con frecuencia.
¿Dónde iba?
¡Ya era mucho si llegaba a Bolonia o Milán!
Cuando volvía le prestaba mis libros.
Todos inadecuados para él.
¡Pobre!
Al borde de una charca un monton de ropa en el suelo. Un policia la recoge. Luego intenta meter la bicicleta de Agostino en el asiento trasero de un coche, no entra, un policia se lamenta y se dirige a Fabrizio:
Policia: Es imposible, no sirve.
Llévatela a casa.
Tenemos que irnos. Lo siento.
Fabrizio se acerca a la charca donde se bañan unos niños y pregunta:
¿Quién se ha ahogado?
Niño saliendo del agua: El hijo de Bertoli.
Fabrizio agarra al niño: ¿Lo has visto?
¿Te parece justo? Debe de haber hablado con alguien.
El niño llama a un camion en la otra orilla: Enore ¡Por aquí!
¿A quién llamas?
Niño: A mi hermano mayor.
Enore cruza la charca a nado:
¡William! He encontrado trabajo.
Niño: ¿Dónde?
Enore: Por aquí, cargando camiones. Estoy empapado.
¿Has estado antes aquí?
Enore: Pues sí.
Entonces lo habrás visto todo.
Sí, lo he visto todo.
Allí, donde el agua es más profunda.
Estábamos aquí, hablando.
Él estaba de pie donde tú estás ahora.
Me preguntó: "¿El agua está fría?"
"Al principio sí, luego te acostumbras."
¿Es usted un familiar?
No, un amigo.
Dijo: "Acabo de comer."
"No pasa nada si acabas de comer, luego sí que está mal."
Los chicos llaman a Enore y a su hermano para irse.
Enore: ¡Ya voy!
Esos chicos siempre nadan después de comer.
Nunca ha ocurrido nada.
Parece que los caballeros son más delicados.
Se quedó allí de pie en calzoncillos
y yo me reí porque se le estaban congelando los pies.
Se fue para allá, al lado del pilón.
Entonces te habló. ¿Te contó algo?
Me dijo: "es mi primer chapuzón de este año."
Enore y su hermano se alejan en bici.
Fabrizio al niño: ¿Cómo te llamas?
Niño: William.
Fabrizio: ¿Enore? ¿Cuántos años tienes?
Enore: 17.
Fabrizio: ¿Dónde vives?
Enore: En las chabolas.
La habitación de Gina por la noche,
ella entra, se quita el abrigo y los pendientes,
se sienta en la cama y comienza a extender fotos por ella.
Son fotos de su infancia y juventud, las pone en fila.
Una a una les da la vuelta.
Madre: Tienes buen aspecto.
Gina: Tú también.
Madre: Me gusta el peinado que llevas.
Ambas recorren el pasillo y entran en el salon donde esta el padre de Fabricio y su hermano pequeño, dormido en la mesa sobre una libreta.
Padre: ¡Mira quién está aquí!
Gina: Hola, Domenico.
Padre: Bienvenida. ¿Cómo estás?
Gina: Bien.
Padre: ¿Has tenido buen viaje? ¿Cómo está el tiempo en Milán?
Madre: Se ha quedado dormido mientras hacía los deberes.
Entra Fabricio y besa a su tia.
Fabrizio: Hola Gina.
Gina: Fabrizio.
Fabrizio: ¿Cómo estás?
Gina: Bien.
Fabrizio: Tengo que salir, tengo una cita.
Padre: ¡Con tus camaradas! ¡Camaradas y además tarta!
Fabrizio: Sí, exacto. Hasta mañana. Ciao, tía.
Madre: ¡No llegues tarde!
Sale Agostino montado en su bici y al ritmo de una musica circense hace cabriolas con la bici, cayendose.
Quédate aquí
se cae
¡Esta es por mi padre!
se cae
Y esta por mi madre.
se cae
¡Y esta es por mí!
Fabrizio se acerca a Agostino
¿Cuál es el problema?
¡El vino es bueno!
Venga, vámonos al cine a ver "Río Rojo".
No, tienes que ir a ver a Cesare.
¡Vete, no puedes llegar tarde!
¡Vete, te está esperando, vete!
Agostino se aleja musitando:
Mierda, Mierda, Mierda...
Fabrizio y Agostino conversan, al borde de un rio con una gran reja.
La gente que huye de casa
me hace reír,los que quieren escapar.
¿Por qué?
Porque es infantil.
Lo que estás haciendo es demasiado fácil.
Te rechazas a ti mismo, te quejas, huyes.
Tienes que luchar desde dentro.
Quieren atarte y corres.
¡Pero hay otra forma!
¿Cuál?
No soy capaz.
Irme de casa ya es mucho para mí.
¡Y no te rías de mí!
Si piensas que tu padre es un ladrón,
un oportunista,
un hipócrita,
que tu madre es idiota.
¡Nunca he dicho eso!
Lo entiendo.
Puede que mi padre sea un ladrón y mi madre idiota,
pobre mujer, tan tonta que no alcanza a entender nada ni a nadie,
¡pero tú cállate, entiéndelo, y cállate!
¿Qué derecho tienes a juzgar a los demás?
Agostino se aleja tirando de su bici, se gira y grita:
Y tú, ¿tú qué harías?
¿Qué crees que estás haciendo?
¿La revolución?
Clelia.
Siempre habíamos ido paso a paso, estábamos hechos el uno para el otro.
Pero Clelia es la ciudad.
Clelia es esa parte de la ciudad que he rechazado.
Clelia es esa dulzura de vivir que no quiero aceptar.
Agostino espera a Fabrizio en la puerta de una iglesia:
¡Fabrizio! La he encontrado, está aquí con su madre.
Fabrizio entra en la iglesia y entre las columnas mira a Clelia:
Por eso, en un último y desesperado acto de amor,
he mirado en todas las iglesias,
buscando a Clelia.
La encontré y quise mirarla por última vez.
¿Qué hora es?
Las tres en punto.
Tienes que sacarte el carnet del Partido.
Porque puede ser útil para todo, la política, incluso la poesía.
Entonces todo lo que hagas o digas tiene un significado.
Si cometes un error, entonces tus errores tienen un sentido.
Antes vivía en una angustia constante,
una especie de sentimiento de culpa.
Cesare me ayudó a superar esta cobardía. Me gustaría ayudarte.
No te vayas de casa sólo para volver.
Es peor que eso.
Cesare me esta esperando.
Hasta mañana.
Agostino se aleja en su bici, Fabrizio le grita desde lejos:
¡Agostino!
¡Vete al cine,están pasando "Río Rojo"!
¡No te la pierdas!
Fabrizio corre entre la gente por Parma:
Allí, me muevo entre figuras que van sin ritmo, remotas.
Figuras para las que antes sólo existía la Iglesia, para las que el catolicismo ha ahogado cualquier deseo de libertad.
Estos son mis iguales, los burgueses de Parma, los de la masa cotidiana.
Me pregunto si alguna vez nacieron,
si el presente resuena en su interior
tal como resuena en el mío
y no puede consumirse.
Planos areos de Parma, continua la voz de Fabrizio:
Como en un sueño me encuentro ante las puertas de la ciudad, los bastiones, los portones del peaje, los campanarios como minaretes, las cúpulas como colinas de piedra, los tejados grises,
las terrazas abiertas, y debajo las calles, los barrios, las plazas, la Plaza, y en medio, el río, el Parma, que divide las dos ciudades, la rica de la pobre.
Y otra vez la Plaza, tan en el centro de la ciudad, pero tan cerca del campo, que algunas noches se puede oler la paja.
La plaza, que se parece a la arena de un circo amurallado cuando estás dentro.
Fabrizio corre mientras la camara enfoca su rostro, su voz suena:
Y así vine a ti, Iglesia. Sostenía en la mano con firmeza a Pascal y los Cantos Griegos.
"La Resistencia se deshizo con nuevos sueños del sueño de las regiones federadas en Cristo y su dulce ruiseñor en llamas. Malditos aquellos que no saben que esta fe cristiana es burguesa en cada uno de sus privilegios, en cada rendición, en cada subyugación. Que el pecado no es más que el crimen de las turbadoras certezas diarias odiadas por el miedo y la aridez. Que la Iglesia es el desalmado corazón del Estado."







